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Consejos para antes y después de surfear en invierno

¡Hace frío, cariño!

El invierno es una estación un poco especial. Es aquella en la que los aparcamientos están vacíos, la luz es rasante y el océano humea ligeramente al amanecer. También es aquella en la que, al abrir la puerta del coche, te preguntas si no estarás completamente loco.

Pero todos lo sabemos: las mejores sesiones suelen ganarse en el frío.

Surfear en invierno no es solo ponerse un traje más grueso. Es adoptar una verdadera rutina. Una mentalidad. Una pequeña organización que lo cambia todo. En After, nos gusta decir que una buena sesión comienza incluso antes de tocar el agua... y que termina mucho después de salir de las olas.

Así que aquí están nuestros consejos antes y después del surf en invierno, versión práctica, versión vida real, versión After.



Antes: preparar la máquina (es decir, tú)


Primer principio: nunca enfriarse antes de entrar en el agua.

Llegas motivado, echas un vistazo al lugar, observas las series, comparas los picos, dudas... y mientras tanto, el viento atraviesa tu sudadera como si nada. Mala idea. En invierno, cada minuto que permaneces inmóvil es un minuto en el que tu cuerpo pierde un calor precioso.

Mantente abrigado. Muy abrigado. 

Gorro bien ajustado a la cabeza (el gorro after se convierte rápidamente en algo indispensable), guantes si el viento es fuerte, poncho 100 % algodón (de alta gama). La idea es mantener el calor corporal hasta el momento preciso en que te pones el traje de neopreno.




Hablemos del traje.

Debe estar seco. Punto. Ponerse un traje que aún está húmedo del día anterior es como empezar una sesión con desventaja. El frío se instala más rápido, la comodidad desaparece más rápido, la energía también. Una buena rutina comienza el día anterior: se enjuaga, se da la vuelta y se deja secar correctamente.

 

Otro detalle que lo cambia todo: llevar ropa abrigada pero fácil de quitar. No tres capas imposibles de quitar con los dedos helados. Un poncho sofá, por ejemplo, cumple todos los requisitos: abrigado, cómodo, amplio, rápido de quitar. Te quedas en tu caparazón hasta el último momento.

 

Y luego está la trampa clásica: quedarse 20 minutos analizando el lugar.

 

Sí, observar es importante. Pero decídete rápido. Elige tu pico, localiza tu punto de entrada, prepara tu leash, encera tu tabla y ponte el traje. Cuanto más tardes, más se enfría tu cuerpo. Y una vez que el frío se instala, te sigue al agua.

Último pequeño secreto de los surfistas invernales: el termo

Un té caliente, un café, un chocolate caliente... unos sorbos antes de entrar en el agua y tu cuerpo arranca con un pequeño extra térmico. No hace milagros, pero mentalmente lo cambia todo. Es el pequeño ritual que te pone en situación.

 



Después: la verdadera carrera contra el frío


Salir del agua en invierno es el momento crítico.

Estás mojado, el viento ha arreciado, la adrenalina baja y tu cuerpo empieza a darse cuenta de lo que está pasando. Ahí es donde todo se decide.

Regla número uno: no te entretengas.

Quítate el traje inmediatamente. No después de guardar la tabla. No después de hablar durante diez minutos sobre «la bomba que has cogido». Inmediatamente.

Para eso existe el poncho.

Un poncho 50/50 o un modelo de alta gama se convierte en tu mejor aliado. Te protege del viento, absorbe la humedad y te permite cambiarte sin estrés y sin exponerte innecesariamente. En invierno, el poncho no es solo un accesorio molón. Es una herramienta estratégica.

Cuanto menos tiempo pases mojado, mejor. El frío húmedo es el más traicionero. Se infiltra por todas partes, cansa y ralentiza la recuperación. Secarse rápidamente y ponerse una primera capa caliente sin esperar es lo que marca la diferencia entre una «sesión heroica» y «tres días con resfriado».



Otro truco que te cambiará la vida: las botellas de agua caliente.

Dos botellas llenas antes de salir, o una ducha portátil con agua bien caliente. Viértela lentamente sobre los pies, las pantorrillas, la espalda... y siente cómo se reactiva la circulación. Es sencillo, eficaz, casi mágico. Los que lo han probado lo saben.

Una vez seco, hay que darse prisa. Ropa térmica, sudadera o chaqueta abrigada, poncho sofá por encima si es necesario. Vuelve a ponerse el gorro y los guantes. El objetivo es evitar ese famoso momento en el que te encuentras temblando en el aparcamiento intentando cerrar la funda protectora de tu tabla de surf con los dedos entumecidos.

Y el calzado. Siempre zapatos fáciles de poner. Sin cordones complicados. Sin gimnasia innecesaria. Los pies suelen ser la zona más sensible después de una sesión invernal. Es fundamental volver a calentarlos rápidamente.

 

El invierno no es una limitación. Es un privilegio.


Surfear en invierno es aceptar una parte de incomodidad para acceder a algo más exclusivo. Line-ups casi vacíos. Olas más limpias. Una luz increíble. Un silencio especial.

Pero ese placer hay que ganárselo un poco.

La diferencia entre una sesión aguantada y una sesión increíble suele estar en lo que ocurre en el aparcamiento. Antes. Después. En esos momentos en los que nadie mira, en los que gestionas tu transición.

Es precisamente ahí donde el universo After cobra todo su sentido.

Nuestros ponchos, ya sean 50/50, high end o sofa, no son solo prendas con estilo. Están pensados para esos momentos concretos: cuando tienes que cambiarte rápidamente, mantener el calor, prolongar el ambiente sin enfriarte. Cuando quieres convertir un aparcamiento helado en una zona de confort.

Porque, en el fondo, el surf no se reduce a las olas. Es un estilo de vida. Una forma de abordar cada detalle.

Así que este invierno, prepárate. Anticípate. Ritualiza tus antes. Optimiza tus después.

Y, sobre todo, disfruta: las mejores olas no esperan al verano.


Descubre los ponchos de invierno.

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